
En silencio, la mirada perdida,
depositan impresos sin futuro
sobre un montón de indiferencia.
Después Se van
con un sello oficial sobre su angustia.
Son los títeres legales del hambre.
(Mi agradecimiento a Solateras, por prestarme su verso)
Se nos ha llenado la boca, los ojos y también los oídos de arengas a favor de la humanidad en los últimos tiempos. Lo que pasa es que estas arengas siempre llevan la misma dirección.
Al caer la tarde nos refugiamos al abrigo de una gran piedra dispuestos a dejar pasar las horas en aquella montaña, en espera de que la madrugada nos trajese otra luz.