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viernes, 27 de marzo de 2009

Juan y José


No ha sido fácil la semana tras el regreso.

El intenso ruido del mundo que habito cada día se ha empeñado en abrirse paso a través de esos sueños que aún hoy siguen enredados frente a mis ojos. El corazón no está limpio para vivir impunemente ciertas cosas.

El mundo en el que he estados es raro. En él convive sin pudor la armonía de lo natural y la prostitución como estilo. La subsistencia y el comercio. El océano profundo a pie de playa y la ingenuidad de los niños jugando desde primera hora en él, sin miedos, sin prohibiciones, como una parte más de ese cuadro surrealista.

Me empeñé en traeros los colores más brillantes y poder así, al menos durante un rato, llevaros de la mano entre plátanos y cocoteros, por la arena blanca de polvo de coral a la orilla del agua. Subiros en los transportes que allí se usan, y que compiten ventajosamente con cualquier tiovivo de la mejor de las ferias, por su color, sus adornos y su ruido. Llevaros por la noche al “Chili Bar” en donde la simbiosis se hace aún más patente y se puede ver toda suerte de foráneos afincados en la zona, más o menos entrados en años, compartiendo billar y whisky con los oriundos.

Y, finalmente, quitando y quitando paja, me he quedado con lo esencial, con ese telón de fondo que es común a todas las horas del día y que, pasando casi desapercibido, le da un tinte único a la vida en aquel lugar: Las risas. Porque alli los niños juegan, y se ríen, y las madres no los vigilan, sino que entran al agua con ellos y ríen juntos. Y los padres se sientan en la playa o cargan con sus bebés comiéndoselos a besos; comparten un plátano o los ven jugar a una especie de “tejo” improvisado con sus propias zapatillas.

O al menos eso es lo que creí ver en mi sueño. Y ahora me pregunto, cada día, qué narices hago aquí.





5 comentarios:

Ella dijo...

Oh, Dios mio, has vuelto! No sé que haces aqui, salvo aquello tan trillado de "¿dónde vas a estar mejor?" Pero no te marches que voy a avisar a los amigos, que sé de uno que va a dar saltos de alegría.
:)
Un placer.

Pilar dijo...

Hola cielo!!!
Por fín una actualización y algo de ti. Un trocito de tu viaje, aunque te veo triste, no sé si la depresión de después! Me alegro de que estés por aquí porque te echaba de menos!!
Un beso enorme

La Solateras dijo...

Seguramente, en esta parte privilegiada del mundo, tenemos una idea de la felicidad completamente distinta de la de todos los Juanes y Josés.

Manuel dijo...

Gracias por estar aqui "Ella". Y gracias por avisar a los amigos de mi vuelta.

Por cierto, no sería bueno que dejaras de ser "Ella" y fuese "Tu"?

Manuel dijo...

Solateras, creo que hay una parte de felicidad que ni podemos atisbar. En algún sitio debe existir un estar natural de la gente, una identidad clara con el entorno. Más allá de las crisis y el paro.

Al menos eso espero.

Gracias por visitarme. Hasta siempre.