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jueves, 9 de julio de 2009

Mezclas Ternarias


Estudio mi cuerpo,
su cambio en el azul ingrávido

Considero las causas

que convierten treinta y cinco en veintiseis,
dan aire a mis pulmones
y cuidan mi cerebro,
haciendo que mis ojos vean sin mentir.

Asfixiado, olvidándome la ciencia,
me queda la intuición para salvarme.

Y juego con lo absurdo de esos sueños
de besos y humedades sin futuro.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Manuel, que fantástico y portentoso es tu mundo.

Solo me queda decirte, gracias por hacerme participe de el.

Felicitaciones.

Dulce.

Anónimo dijo...

¡Qué bonito, Manuel! Los sagitario permaneceremos jóvenes hasta la eternidad. Mientras en algunos lugares del mundo duermen, nosotros viajamos con el equipaje lleno de silencios hacia ese lugar donde aún no ha llegado nadie... O tal vez sí.
Un besito.
Mila

Miguel Ortega Isla dijo...

Manuel Martínez - Carrasco
pertenece a esa magnífica pléyade de médicos - literatos: Ramón y Cajal, Marañón, Pío Baroja, etc.

En este poema analiza con frialdad científica la evolución y funcionamiento
de su propio cuerpo (hasta aquí el médico), y aparece
el literato "entre lo absurdo de lo cierto"

Manuel dijo...

Miguel, muchas gracias por esa sublime comparación. NO creo llegar a la suela del zapato a estos personajes, ni en lo que toca a la ciencia ni mucho menos en lo que toca a las letras.

Pero me siento muy halagado por tu guiño. Gracias de nuevo.

Manuel dijo...

Gracias de nuevo, Dulce. Seguiremos por aqui tratando de sentir o desbarrar todo lo que haga falta.

Manuel dijo...

Mila, me gusta eso de los Sagitarios, así que supongo por alusiones que tu tambien lo eres, no?. Nos califican de metepatas y sers adorables. En realidad yo soy un loco irredento... Y ni falta que hace!.

Gracias por la visita. Un beso.

Anónimo dijo...

Manuel, si ser visceral y extravertido significa ser metepatas, la calificación es correcta. ¡Qué suerte tenemos! No me gustaría nada parecerme, y supongo que a tí tampoco, a ese grupo de gente que camina por la vida dando la imagen de "ermitas", cuando en realidad, son "CATEDRALES", ja, ja, ja
Un besito.
Mila

Javier dijo...

Manuel:

Claro, para tí es fácil. Los jóvenes tenéis eso. La capacidad para apartar un problema rápidamente. Me olvido y me voy a lo que me interesa. Pero...¿dónde quedamos los mayores? Nos apartamos con nuestras penas, nuestro sufrimiento y ese color azul del que tan fácilmente te desarraigas. Cuando te llegue el tono morado ya hablaremos.

Un fuerte abrazo, joven.

Manuel dijo...

¡Pero querido Javier!... Tienes que recordar que soy viejo, que estoy más que "cascao". Que el tabaco y el whisky son mis venenos queridos y que soy un trasnochador impenitente.

Todo esto, seguro, me llevará la tumba más pronto que tarde.

Así que debes tener piedad, ser amable conmigo en mis flaquezas y, cuando llegue el día del "tono morado", como buen amigo que seguros eres, debes venir a sentarte junto a mi a la puerta de casa, para contemplar juntos la montaña que domina mi paisaje. Debes callar a mi lado o cantar algún que otro tango, en voz bajita, para que los sueños no se despierten.

Y, así, viviremos para siempre.

Gracias por estar cerca en todos los momentos.

Emilio dijo...

Qué eres muy bueno, Manuel, qué eres muy bueno...que da gusto pasear por tus espacios aéreos, terrenales o marinos...que son tuyos...muy personales...y gran literatura...qué enhorabuena, amigo, que así se hacen los amigos, con palabras como las tuyas. Y con la mejor mano tendida: la del pensamiento. Que, en tu escritura, hay mucho.

Manuel dijo...

Ya sabes que siempre eres muy bien recibido en esta casa de locos que es mi Blog, Emilio. Algún día de estos lograremos tomar unos vinitos y echar unas risas juntos.

Gracias por estar. Un abrazo.