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martes, 11 de octubre de 2011

GENEALOGÍA


Tengo un álbum de muertes en mi casa.
Un catálogo
de ausencias dignas y otras no tan buenas
todas ellas
impregnando mis genes inmortales.

Mi pobre tío
murió goloso insatisfecho
sin llegar nunca a ser diabético.

Mi padre se murió en serio, del todo,
como lo hace la gente que vivimos
de Norte a Sur:
perfectamente enfermo.

Mi madre, en cambio, no hizo nada:
se fue más por no estar
que por marcharse.

Por eso me pregunto
al tiempo de apurar la última copa
cada noche
a qué palo quedarme
el día en que se cumpla
aquello de
me he muerto.

26 comentarios:

La Solateras dijo...

Me encantó el otro día cuando te lo oí en LIBERTAD. Sobre todo lo de que se fue más por no estar que por marcharse, un hallazgo.

Gracias por publicitarme.

Besos mil

Rosa dijo...

Con este poema has conseguido que disfrute de esa ser tan tuyo de llamar a las cosas por su nombre... y mira que me cuesta (jajaja!).

Me parece muy bueno cielo. Logras arrancar una sonrisa a la muerte con imágenes que llegan a dejar un nudo en la garganta.

El verso que destaca Ana es para enmarcar, aunque el de "morirse en serio, del todo" podría inmortalizarse a su lado.

Un beso

Pilar dijo...

Bueno, me has hecho caso, gracias por colgarlo porque me gusta muchisimo, será que es cosa de familia y lo siento un poco mío. Y bueno, un lujo que pongas mi poema ;)
Besotes

Paloma Corrales dijo...

Pues a mí, que no lo había escuchado (aunque recuerdo oírte decir que tu padre se murió perfectamente enfermo), también me gusta mucho, precisa esa pizca de sarcasmo en la tragedia. Sí señor.

Un beso, Manuel.

Jesús Arroyo dijo...

Doc:
Te superas a diario. ¡Bestial!

Nines Díaz dijo...

Ya te dije, Manuel, el día de tu espléndido recital,lo mucho que me había gustado este poema (ingenioso y agudo) que no conocía y vuelvo a reiterarlo ahora que lo veo publicado en tu blog.

Un gran abrazo.

ALEJANDRO PÉREZ dijo...

Manuel, sentí en Libertad el pellizco de la emoción cuando recitaste este poema. Hoy he vuelto a sentir lo mismo, pero también que la tristeza del fin puede ser menos sería si lo miramos de otra forma.

Un abrazo.

Alex

Elvira Daudet dijo...

Querido Manuel:

Me gusta mucho ese tono de irreverente ironía para tratar a la muerte, producto de la costumbre de mirarla de frente, y aún así emocionante. El verso más sorprendente para mí es el que dedicas a tu tío goloso que murió sin llegar a ser diabético.

Me gustó mucho conocer a tu hijo en la lectura, fue como descubrirte a ti más joven y con todo por venir.

Un besazo
Elvira

Mila Aumente dijo...

Querido Manuel, este poema me ha emocionado especialmente. Veo en él, una profundidad cercana y a la vez misteriosa. Aquello de, "Mi madre, en cambio, no hizo nada: se fue más por no estar que por marcharse", son palabras de un significado de gran carga emocional que me han llegado hasta "ese lugar" que sólo yo conozco.

El día que tú te marches para siempre, no necesitarás parecerte a nadie. A los que queden aquí, les dejarás, como escritor,tus mensajes en vida en forma de palabras. Y como persona, el recuerdo de alguien que pasó por el mundo dejando en sus huellas un rastro positivo.

Un besito.

CARMEN dijo...

Un placer leerlo y más escucharlo de tu voz..

Un abrazo y gracias por compartir

Laura Caro dijo...

Querido compi:

Éste es uno de los poemas que más me gustaron de los que leíste y, debo decir que a todos mis amigos también les encantó.

Eres GRANDE.

¡Qué suerte he tenido de poder compartir contigo esa tarde inolvidable...!

Te mando un gran abrazo con toda mi admiración y cariño.

Manuel dijo...

Pues así fue, Ana: mi madre eligió noi vivir. Pudo haber elegido cualquier otra cosa.

Supongo que fue eso: no quiso estar.

Un beso.

Manuel dijo...

¡ay,Rosa!: mira que me costó que te gustara.

Pero bien está lo que bien termina.

Gracias a ti, por estar siempre.

Un beso.

Manuel dijo...

Este poema, Pilar, es parte de tu familia, que es la mia. Seguro que alguno más saldrá, por tu parte o por la mia.

Un beso.

Manuel dijo...

Gracias por tu visita, Paloma.

La muerte no es nada trágico para mí. Tiendo a creer que cada cual muere tal como ha vivido.

Me gusta mucho lo que escribes y te visito con asiduidad. Procuraré ir aprendiendo.

Un beso.

Manuel dijo...

¡Ay, mi Jesusito!: cómo te echo de menos...

Manuel dijo...

Gracias por tu aliento y tu compañía, Nines. Escribir es trabajar la palabra, el ensueño y la imaginación.

Y tu haces ultimamente muy bien esas cosas.

Un beso grande.

Manuel dijo...

Mi querido Alex: el fin no es triste si lo miras bien. Siempre supone ausencia y, la usencia, no es triste si no nos empeñamos en poseer.

Siempre me alegra verte y ultimamente me has dado un par de grandes alegrías.

Manuel dijo...

Mi querida dama: si yo hubiese sido de joven tan guapo como lo es mi hijop nose qué hubiese pasado. Prefiero no pensarlo.

Ese ti "no diabético" era mi padrino al que adoraba por bueno y porque se lo merecía.

Pero todos tenemos seres adorables en nuestros arcones, ¿verdad?.

Un beso muy cercano con ganas de colver a verte.

Manuel dijo...

Mi admirada Mila: cada comentario tuyo es un lujo en mi blog.

El día en que yo me marche, todo se habrá cabado antes. Quienes se vayan entre tanto, dejarán la huella de su ser para que algún loco trate de escribirla.

Un beso de los enormes.

Manuel dijo...

Querida Carmen: Sé bienvenida a esta página. Espero tenerte cerca de manera habitual.

Y yo estaré cerca de ti en esos dos blogs maravillosos que llevas adelante.

Un beso.

Manuel dijo...

Mi querida compañera Laura: Yo si me siento privilegiado por haberte tenido de compañera de lectura.

espero que tus amigos se hagan forofos asiduos del sidecar.

Y que tu, yo, todos, sigamos escribiendo lo que la vida nos sugiera con el lenguaje más cercano, que es, en defintiva, el que llega a todos los oídos.

Un besazo.

Jorge Torres Daudet dijo...

Querido amigo, Manuel. Aun conociéndote bien poco,
creo que tu oficio, el de antes, teniendo a esa negra señora tan cercana y en todas sus posturas, te hace ver la vida en la vertiente
de disfutarla a tope, y con humor.
Habiendo sido ella tu compañera de trabajo, conocerla con total certeza, llamarla de tú y, habituado a ella, casi acostumbrado, dejarla a un lado, rehuirla, como al compañero coñazo que siempre nos viene con el mismo cuento y no tiene solución. Que no te amargue la vida.
Así pienso yo de ella, y creo lo haces también tú.
El poema me gustó oído y nuevamente he disfrutado leyéndolo.

Un abrazo

Manuel dijo...

Gracias por tu comentario, Jorge.

Esa "señora" que dices me es, en efectgo, muy familiar. No nos tememos el uno al otro. Convivimos amablemente con esa cercanía propia de los espíritus libres.

Hay quien teme hablar de "la bicha". A mi, en cambio,me hace gracia.

Un abrazo.

Mari Carmen Azkona dijo...

Me gusta mucho, Manuel, hay que reírse sobre todo de las cosas serias, aunque duelan...o precisamente por eso.

Yo tenía un amigo que decía que quería vivir sano para morir enfermo, y no vivir enfermo para morir sano. Como él elijo la primera opción, vivir.

Besos y un fuerte abrazo.

Manuel dijo...

Querida Mª Carmen: ojalá aprendiesemos a ver la muerte como una parte más de la vida, como un nacimiento inverso.

Por lo demás, cantar a la muerte es algo tan antiguo como la historia del mundo. Nada nuevo bajo el sol.

Un beso.