PINCHA EN LAS PESTAÑAS PARA VER EVENTOS Y LIBROS

martes, 9 de abril de 2013

Retrato en Sepia



Tengo una infancia
con vocación de álbum de cromos incompleto;
con escuela y alguna gotera entre las manos
y voces ásperas que llegan
desde otra noche.

Lo imprevisible
de cada mueble resignado

Tengo hecho un nudo en los recuerdos
tejido con el miedo,
que me ayudó a solucionar algún ahora
transformando mañanas de agonía
en peceras repletas de imágenes brillantes,
o haciendo de las luces que reflejan arco iris
un reino fabuloso de misterio.

Y algún otro suceso oscuro
que se ha quedado envuelto
en el pan sin afecto
que tantas veces he comido.

17 comentarios:

La Solateras dijo...

Me ha encantado, Manuel, ese album de cromos incompleto, ese pan sin afecto. Imágenes potentes para un poema desbordante de melancolía.

Muy bueno, me ha gustado mucho.

Un abrazo

Mcarmen Fabre dijo...

Los claroscuros de nuestra vida...

En mi caso, afortunadamente, más claros que oscuros pero también los hubo.

Gracias, Manuel, me ha emocionado.

Besos

carmen jiménez dijo...

A mi se me ha quedado un nudo en la garganta de mi feliz infancia, como todas las infancias debían serlo.

Felicidades Manuel por este maravilloso poema que aunque no redima el recuerdo.

Un abrazo.

Mila Aumente dijo...

Qué emocionante y qué triste. A mí me ha llevado hasta una infancia llena de colores y tú también estabas entre ellos. Será el cariño de una amiga que te tendía su mano...

Un fuerte abrazo.

Enrique Gracia Trinidad (EGT) dijo...

¡Joder! ¡Qué escalofrío!

Nines Díaz Molinero dijo...


"Tengo hecho un nudo en los recuerdos
tejido con el miedo,
que me ayudó a solucionar algún ahora
transformando mañanas de agonía
en peceras repletas de imágenes brillantes,
o haciendo de las luces que reflejan arco iris
un reino fabuloso de misterio"

Impresionante todo el poema*. Buenísimo, Manuel, especialmente estos versos que resumen tan magníficamente tu mirada ante la vida.

Un abrazo fuerte.

* siento que se haya descolocado el párrafo al copiarlo pero no ha habido manera de poder reducirlo.

Sandra Garrido dijo...

A veces es mejor no reuerdar siertas cosas. La infancia es lo que más marca.

Como marcan esos últimos versos, un cierre que estremece.

Un saludo

Pilar dijo...

Jo,yo Habia puesto un comentario :( Te decia, como ya sabes, que esto lo siento mio, y que me encanta.
Un beso grande y familiar, y tú brotandome en los poros ;)

Manuel dijo...

Sandra: muchas gracias por tu visita. No sé de donde vienes pero he paseado por tus blogs y me ha gustado. Especialmente leer (te?) en catalán.

Espero que sigamos visitándonos. Un abrazo.

Manuel dijo...

Pilar!!!: ¿qué me vas a contar de cómo se siente la familia?.

Un beso, mi niña...

Jesús Arroyo dijo...

Si hablamos de peceras, querido Doc, sabes que aquí hay una esperando dos de hielo.

Rosa dijo...

Ya me gustó cuando lo leí en su momento, pero al leerlo hoy, en el silencio de la noche, a solas, me produce una mezcla extraña de belleza y dolor que me deja ese gusto de las cosas bien hechas y el placer de disfrutarlas como merecen.

Me encanta cielo, creo que es un gran poema y ese "pan sin afecto que tantas veces he comido" final, me ha dejado KO durante unos segundos.
¡Buen trabajo!. Un beso

Manuel dijo...

Jesusito, ya sabes: yo pongo el hielo y tú la materia prima...

Pero que sea en estos días eh?

Manuel dijo...

A veces, los pasados imperfectos hay que procesarlos con la mirada del tiempo. Espero no tener que hacer nunca eso contigo, compañera del alma. Uno prefiere volverse ciego a veces...

Anónimo dijo...

Es uno de los mejores poemas tuyos. Todos tenemos ese mapa familiar en el que parece que nunca aprendimos a colocar correctamente los golfos de los cabos y las islas de los continentes. No sabes lo que he sentido al leer este poema... Maravilloso. Sol

Manuel dijo...

Querida Sol: como sabes el pasado forma parte de nuestra estructura más íntima. Si la estructura no se hace sólida, el futuro se desmorona.

Por eso creo que es necesario mirarlo de frente y aceptarlo, absolverlo si es preciso: amarlo en cualquier caso.

Emilio Porta dijo...

Difícil imaginarte sin afecto, Manuel. Porque lo provocas al conocerte y al leerte. Afecto y reconocimiento van de la mano muchas veces. Yo me siento orgulloso de caminar contigo desde hace ya algún tiempo.