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miércoles, 22 de octubre de 2008

He venido en tu busca
Cuando la noche de la hoguera se cerraba,
terca en su tenaz propósito
de explorar la llanura extensa de tu cuerpo.

He venido, al fin.

He venido para redimir tu llanto
sin la inocencia
que pudieras esperar del amigo ambiguo.
He venido, en fin, para tu carne atormentada.

He venido para la certidumbre
y, por si fuera poco,
para amarte cuando tu mirada se extravía.

Cantos de loco que concuerdan
con tus pasos descalzos por la alcoba.

Ni tu te desnudas ni yo te quiero
en esta noche de menguante.

¿Cuantas cosas más puedes decir
al pájaro de la mañana?.

Coincidirás conmigo en que tus versos,
tus cuadros,
el color de tu blusa
y el rizo rojo de tu pelo,
son casualidades extrañas.
Azares que tan solo se desvelan
A la luz de los besos.
Si es que existieran.

Entre tanto, la flecha salida de tu boca
parte en dos
la parte del alma animal que amas.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hago tus palabras mias, vengo a buscarlas, las siento dentro, siento como explotan...me abrasan el alma...pero tu me destierras al país de la nada...quizas hoy no me abandones allí...

Marina Tapia Pérez dijo...

¡Qué dulce y a la vez quemante! Es muy bello este poema, Manuel, me alegro de tener ya el enlace con tu blog porque así puedo descubrir a la persona que vive detrás de sí mismo (nos pasa a todos ¿no?)El arranque inicial, todas las primeras estrofas son muy buenas. No dejes de encontrarte contigo y con la poesía. Un beso.
Marina

Manuel dijo...

Gracias por tus palbras Marina. Es una suerte para mi tenerte cerca. Espero saber hacerte caso y no perder el deseo de seguir derramándome en un trozo de papel, sin otra excusa que sentir.

Un beso.