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viernes, 21 de mayo de 2010

EL TIEMPO SOPLA...


El tiempo sopla
una lluvia intensa de despedidas
y billetes de metro
que teje el desencuentro minucioso
de un ser agonizando,
masacrado por la ruina inminente.

Busca, desesperado
entre basuras, la prenda soñada.
Símbolo del rescate,
de una locura colgada en el puente
de todo este desorden
que lo entierra y no llega a comprender.

Yo soy mi propio público;
asido a mi soledad indecente,
crecido como huérfano
entre vómitos de alcohol y tabaco
y alguna otra vileza.

Y siempre pensando, mejor que siendo.


16 comentarios:

Emilio Porta dijo...

Hacía tiempo que no escuchaba esta canción, Marguerita...y si tu supieras las cosas que me trae a la mente y al corazón...me trae la vida, con toda la carga de emoción y melancolía de la memoria...eres grande Manuel...a veces tienes el don de rescatar las cosas que nos hacen ser más allá de la cotidianidad...a veces consigues, inesperadamente, traernos la realidad con toda su belleza y su crueldad también...la que refleja tu poema, que es vida pura, que es mirada alrededor, que es entrada, a través del pensamiento, en los secretos del corazón del mundo, que es la suma de los nuestros. Esa voz desgarrada y melódica a la vez de Cocciante nos recuerda que todos somos el mismo con pieles diferentes, que todos somos la gran experiencia conjunta de la Humanidad, el giro que no quiere irse, el sueño que intenta agarrarse a la esperanza y no se conforma con la derrota. Pero tu miras la derrota igual que la victoria, ese es tu mérito. El mérito de no olvidar. Ni siquiera a los que han dejado de vivir, a los que sólo se conforman con existir. Eso es tu poema. Gracias, Manuel.

Jesús Arroyo dijo...

Ufff. Pobre de aquel que sólo sea.

Si paseamos por el parque de las rosas, por la plaza del quiosco de prensa, por la acera de la panadería y ya no digo camino del trabajo, porque no trabajo, nos vamos encontrando decenas de seres (no personas) que tienen gesto de no pensar.

Ejercicio que recomiendo:

Sentados en un banco de cualquier lugar, observemos a la ciudadanía... y la conclusión es un OOOOOHHHHHHH.

No digo que no le den vueltas a la cabeza, me refiero a que pensar sin reflexionar es como remover horchata en un vaso, nunca sumará dulzor.

Anónimo dijo...

...Y esto sólo para darte las gracias, Manuel. Por tu amistad..."y atenta vigilancia"...lo hago, precisamente con estas palabras de "Corales" que tu resaltas en tu apartado "Momentos ocultos". Gracias desde el fondo de mi alma.
Un gran abrazo.

Port

Pilar dijo...

Manuel, este poema es... duro pero estupendo, evocador de bajos fondos, me gusta.
Y la canción... ya la conozco ;)

Un beso estudiante y responsable, jaja. (Primera nota 8.5, ¿cómo te quedas? jajaj)

La Solateras dijo...

Los cuatro primeros versos son tan duros y tan bellos a la vez... que me dejan el alma tambaleándose.

Y la foto, increíble.

Un beso

Manuel dijo...

Creo que al final Rosa va a tener razón: "demasiado intenso", me decía. Y yo "salió así". Y ella "pero puedes trabajar esto..., aquello"; Y yo "ya sabes que otras veces lo he hecho, pero esta, no.

Y es que, creo, salió así y eso era lo que me movió a escribirlo. Seguro que cualquiera de los inmesos escritores / amigos que me habeis visitado, lo mejoraría. Pero yo me siento incapaz de tocarlo: no quiero remover la horchata porque estoy seguro de que NO aumentaria su dulzor.

Gracias a todos por estar cerca. Besos.

Anónimo dijo...

Que bonita y a la vez dura, se me ha puesto el alma al rojo vivo.
Aurora

Mari Carmen Azcona dijo...

Fuerza, belleza que desgarra el alma y despierta conciencias. El alma de ese ser agonizante ha traspasado las fronteras... ¿Poesía necesaria? Sí.

Enhorabuena Manuel, magnifico poema. ¿Qué se puede mejorar? Puede que sí, pero como dices la realidad es la que es y no es posible pintarla de colores. La fuerza de tu voz se ha convertido en grito.

Besos y abrazos.

Manuel dijo...

Gracias, Aurora, por tu comentario. Tiempo sin verte por aqui: se bienvenida.

Manuel dijo...

A veces, Mª Carmen, lo existencial se hace carne y se derrama fuera de nuestros dedos.

A mi, al menos, me sucede que cabalgo tantas veces en mis soledades, en mis propias limitaciones que, de vez en cuando, siento una imperiosa necesidad de reventar en aquello que me aprieta.

Y, ya ves, solo consigo unas torpes palabras que aún resultan poéticamente incorrectas.

Por esta vez me niego a "trabajarlas". Pero prometo que la siguiente lo intentaré.

Un beso.

Rosa dijo...

Cariño, intenso o no, es lo que salió desde lo mas hondo del sentimiento y con la misma fuerza de siempre en todo lo que escribes. Me encanta sugerir y hasta criticar lo escrito -soy la peor crítica de mi misma- pero no por eso dejar de admirar todo lo que sale "así" sin pedir permiso y dejando claro lo que quiere dejar claro....

A mí, mientras tanto, me sigue gustando mucho como escribes... sin pasión y con subjetividad, como no puede ser de otra manera.

Y me encanta que seas tu propio público y de paso tú mismo...

Un beso

Mari Carmen Azcona dijo...

Manuel, no sé si serán poéticamente incorrectas tus palabras, pero desde luego no son torpes. Me gusta lo que me llega, lo que hace despertar en mi un sentimiento, un pensamiento o una reflexión...y este poema lo consigue.

A veces “trabajar” las palabras es descafeinar una realidad.

Besos y abrazos.

La Solateras dijo...

¿Quién ha dicho que lo toques? Nadie, que yo sepa.

Es un poema intenso y duro donde los haya y a la vez tierno, que deja un dulzor amargo en el alma.

Lo que ocurre es que contiene algunos versos que brillan tanto que ciegan los ojos del alma y difuminan a los demás.

Besos

Manuel dijo...

¿Has visto la que has montado, Rosa?... Si es que ya te lo dije, que a mi me gustaba así. Y tú erre que erre...

Y claro, así uno crece inseguro. Le pediré hora a Luismi.

De todas formas no sería lo mismo si no comentasemos los poemas mientras tomamos ese rueda muy, muy frio.

Y gracias, siempre, por llevarme de la mano a bailar.

Un beso.

Manuel dijo...

Mª Carmen, es que al final me lío con lo prosaico y lo que no lo es.

Yo no se escribir, de esa base parto. Pero algunas cosas me suenan y las escribo y, encima, me atrvo a colgarlas aqui.

Nada, que nací bajo el signo de la imprudencia.

Un beso.

Manuel dijo...

"Es un poema intenso y duro donde los haya y a la vez tierno, que deja un dulzor amargo en el alma."

Ana, yo creo que con esas palabras has definido muy bien mi sentimiento al escribirlo. A mi no me importa la dureza o la intensidad: al contrario. Me importa más tener que modificar lo que voy sintiendo a medida que sale algo, por el hecho de que suene "duro".

Y no lo hago.

Gracias por tu cercanía y por tus palabras, que siempre me resultan una experiencia muy a tener en cuenta.

Un beso.