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martes, 15 de septiembre de 2009

Ahora somos libres





¿Con qué nueva mentira crearé dudas
a los dioses menores
si ya no puedo
sostenerme entre las líneas que escribo?

¿Cómo he de comportarme para estar
en el banquete del tirano
sin mentir, y lograr su bendición
para no marchitarme en esta farsa?

¿Cómo, en fin, podré aguantar el escarnio
cuando lleven mi cuerpo a la tortura,
y lo mire incendiarse desde el trono que ocupo,
sin la dulce asistencia de las drogas
que cierren los ojos. ¿Cómo hablaré
si recojo la copa de vino ensangrentada
y la llevo a mis labios
tapando la risa o mis gritos.

Así, de repente, despierto
en esa noche que fue la vigilia
de todo cuanto debía aprender.

3 comentarios:

Pilar dijo...

Guauu Manuel... creo que sólo me sale esto...Un beso

Anónimo dijo...

¡Seguro que puedes con todo!.. Las personas inteligentes siempre tienen recursos a mano. Me encanta tu sutileza y tu buen hacer.

Dos besitos, (uno, extra)

Mila

Emilio dijo...

Yo creo que los dioses menores disculpan alguna "mentirilla" de vez en cuando. La mayoría son unos bromistas y tienen sentido del humor...Y anda que los creadores, aunque nos basemos en parte en la realidad, no nos inventamos la misma... Esto de la mentira y la verdad es un tema curioso. Tiene un cierto tono moralista, incluso preceptivo. Es como si tuvieramos que actuar permanentemente, no con una ética y una estética - que eso entra dentro del terreno de las actitudes necesarias para la identidad - sino con arreglo a una "axiologia" que, la mayoría de las veces es social. Henry Miller decía: "Yo miento si, porque a veces mentir es el único modo de no hacer daño a la verdad". Para reflexionar, ¿no?.
Y lo dice alguien que trata de ser auténtico y sincero, aunque no siempre lo consiga, más por el marco o la interlocución, que por la intención.
Todo está referido a valores morales-sociales. El quid de la cuestión son las referencias que el ser humano necesita para sentirse seguro. Se necesita la seguridad, y unas veces se obtiene o se busca en la adhesion, y, en ocasiones, en el contraste...la valoración de la diferencia que, en este caso, nos eleva como punto de referencia en la confrontación.
Bueno que, como siempre, me enrollo y me paso de "filosofías"...En fin, algo sacarás de esta parrafada. Supongo.
Un abrazo.