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miércoles, 16 de septiembre de 2009

La Innombrable (I)





Hechos de una materia que nuestro tacto no puede conocer; conformados de manera abominable a nuestra razón, los horrores que habitaron las primeras tierras emergidas, estaban presentes antes de que el barro se solidificara. Cuando el magma inicial aún era incandescente, ajenos al fuego y la destrucción, flotaban en esa atmósfera densa y calcinante como buitres en espera de su carroña. Los Antiguos precedieron en su cónclave a todo acontecimiento.

En su propia estructura informe, almacenaban todo el conocimiento sin importar en qué tiempo se hubiese desarrollado. Para su materia no existe el tiempo en las versiones conocidas por los humanos: todo tiempo confluyó siempre en un solo instante. Y, así, toda la sabiduría, todo el poder para dominar, tanto como la facultad de crear o destruir, se dieron de golpe desde el momento en que los Antiguos se aposentaron en Pannotia.

Pasado, presente o futuro son conceptos que no tienen cabida en este mundo en el que los sentidos, tal como los conocemos, no sirven para percibir la realidad.

Dejaron herederos de su estirpe antes de ser relegados tras los sellos que los encierran. Unos sellos que son vigilados a través de los siglos por guardianes que no conocen lo que guardan. Cuando la tierra tiembla, o cuando un volcán entra en violente erupción; cuando el mar embravecido destruye lo que encuentra en su camino o cuando el cielo se ilumina con ciertos colores incomprensibles, se escuchan, por encima de los terribles ruidos propios de la catástrofe, otros sonidos mucho más temibles que nadie entiende, que no pertenecen a ninguna fuente conocida ni a ninguna garganta humana.

Luego, cuando la Tierra fue configurando sus formas en el transcurso de millones de años, sus volúmenes inconcretos se fueron deslizando hacia los lugares más propicios a sus fines. Llegaron, si, a la vasta extensión de las tierras de Gondwana. Y fueron depositando de manera hermética todo el conocimiento en lugares concretos, solo localizables por aquellos que comprendían lo que se dio en llamar “el lenguaje de la Tierra”.

Esa lengua primigenia contiene toda la sabiduría de los Universos que forman la masa Hadéica.


Ella, venida también con los Primeros, desde el confín de lo desconocido, más antigua que ninguno de los horrores que hoy podemos sospechar, La Innombrable, va dejando en la Biblioteca de Pannotia las nociones de esos otros mundos en los que la atmósfera es tan densa, la gravedad tan pesada, que apenas se puede respirar. El saber prohibido de Universos enfermos que remedará, millones de siglos más tarde, siempre viva en la estructura íntima de esta tierra maldita, en los cultos innombrables del Faraón Negro, Nefrén-Ka.

14 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Vaya lección de historía, Manuel!

¿Has estado en Egipto? Yo estuve por esas tierras hace unos años y la experiencia fue impresionante.Eso sí, demasíada información para asimilarla en los diez días que duró mi estancia allí. Navegar por el Nilo me produjo una sensación desconocida. De noche, es indescriptible. Y de día, algo majestuoso: los poblados Nubios, el desierto, la tumba de Nefrén-ka en el valle de Hadoth (por mencionar al Faraón del que hablas en tu maravilloso escrito). En fin, Manuel... ¡UNA PASADA TU RELATO Y MI VIAJE.

Gracias por tu comentario en mi blog, sobre LA TELARAÑA.

Besitos.

Mila

Mari Carmen dijo...

¡Enhorabuena Manuel!
Veo que has localizado las cavernas, en las que se gestó la cultura que decías el otro día.
Espero que el Faraón negro, nos eximan de la locura y la muerte que infligía a sus enemigos.
Que seas capaz de encontrar ese bagaje de saber acumulado.
Me gusta, empiezo a ver algo de luz entre la oscuridad.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

ea,ea,ea,manuel solo era un mal sueño,ya estoy de vuelta,la pesadilla voló como el anuncio de la ASPIRINA,vale?Ahora escribe poemas de amor y oigamos "al otro lado de la cama" de zenet..tranquilo,cielo,me gustas mortal...pisa tierra..

Emilio dijo...

La historia humana es muy corta.
La geología nos enseña lo poco que somos. Un día inventamos la palabra, y la palabra inventó al Hombre. Desde entonces tratamos de luchar con ella, a través del Pensamiento, para derrotar a la Naturaleza, resguardarnos de su poder. Algún día tendremos que huir, dentro de los tres mil millones de años calculados, antes de el planeta que nos alimenta y destruye sucumba a la fuerza gravitatoria del sol. Escapar hacia otros mundos, otro universo. Lo haremos si la inteligencia y la tenacidad - o la suerte - nos permiten llegar a otros sistemas estelares, salir de Gaia. Porque...cuando Gaia muera..¿seguirá vivo el Hombre?. Es una pregunta que angustía menos que la pregunta del sentido de todo.
Mientras, si quereis, buceemos en la infrahistoria, cuando el lenguaje estaba cubierto por el magma (no existia, no existiamos) cuando todo era una masa ingente de tierra y agua, un sólo continente emergido de los pasos siguientes a la Nada. Cuando, por mucha ciencia ficción que apliquemos, no existían bibliotecas. Pero podemos crearlas, ¿por qué no?. Es cuestón de elevar el mito sobre la ciencia. Al fin y al cabo, ¿no se ha convertido la propia ciencia en mito?. Porque la Ciencia sirve para desvelar los pasos previos pero no para aclarar el Misterio. Y sirve, sobre todo sirve, para ayudarnos en los pasos posteriores.

Manuel dijo...

Mila, no pretendo dar lección alguna, puedes creerlo. Siempre digo que "para aprender, a la escuela". Aqui no hay ninguna escuela. Yo solo escribo cuando y lo que siento. Procuro no ser demasiado imprudente, aunque quizá a veces no lo consiga. Y os pido perdón por esas veces.

Maria Carmen, esas cavernas para mi estan más que localizadas. El Faraón no tiene ningún poder en la actualidad y sus escasos seguidores son solo una anécdota. Encuanto al saber acumulado... En otra entrada hablaré de ello, porque todos imaginamos letras escritas y no tiene nada que ver con eso. La especial disposición de ciertas estructuras en la Tierra constituyen el enorme depósito de saber que hacen llegar, a quien lo puede leer, al Conocimiento.

Emilio!!!... Pues no es que tu estabas muy ocupado esta semana?... Por suerte, la especie humana se habrá extinguido mucho antes de todo esto que comentas. Esa lacra que golpea sin piedad el planeta no durará mucho tiempo más (tiempo geológico, claro está).

Uno de estos días hablamos del verdadero depósito del saber, mucho más allá de las bibliotecas. El libro impreso es una invención demasiado reciente. ¿Crees que antes solo hubo transmisión oral del conocimiento?... Como nota orientativa te diré que desde hace millones de años esperan ser comprendidos los mensajes contenidos en ciertas estructuras "naturales", en ciertos equilibrios icomprensibles, en coordenadas excepcionales.

Pero el poderoso hombre se equivoca sistemáticamente... ¡Pobre de él!.

Emilio dijo...

Pues si, Manuel, lo estoy...hasta el lunes que viene tengo un programa de locos. Pero no me resisto a dormir más y dejar de estar con vosotros. Espero no "pagarlo" y mientras el cuerpo aguante...Me apasiona la promesa que haces en tus últimas palabras...Como me encanta saber, aprender cosas nuevas, espero que pronto nos desveles algo más del asunto..Una pregunta...¿el método para intentar comprender esos mensajes parte de algún análisis ciéntifico o es especulativo?
Un abrazo.

Taranis dijo...

Más allá de las cavernas, más allá de los tiempos,... mi cuna Rodinia.
Me llamaste y aquí estoy. Quedamos tan pocos...

Un beso

Mari Carmen dijo...

Estimado Manuel:
Igual que las piedras nos hablan con el paso de los siglos de antiguas civilizaciones, la tierra, contiene un ingente tesoro por descubrir.
Si algún día viajáis al País Vasco, os recomiendo que visitéis el Flysch de Zumaia. El paso del tiempo y la caprichosa erosión, han dejado al descubierto un libro de piedra de ocho kilómetros, que abarca cincuenta millones de años.
Este libro comenzó a escribirse hace docenas de millones de años en el fondo del mar. Entre las hojas de piedra, aparecen algunos de los capítulos más importantes de la historia natural de nuestro planeta: la extinción de los dinosaurios, el nacimiento de los Pirineos, o diversos cambios climáticos, información valiosísima para quienes sepan leerla.
La tierra nos va revelando información poco a poco, con cuenta gotas.
¿Sabremos encontrarla y valorarla? Quizás...queda tanto por saber y aprender.
Un saludo.

Mari Carmen dijo...

Lo siento Manuel.
No se que le pasa al ordenador o a mí... no siempre le voy a echar la culpa a él .
Podrás arreglar el desaguisado, creo que con una vez es más que suficiente.
Un saludo.

Manuel dijo...

NO te preocupes, Mª Carmen, como ves, es fácil de solucionar. Estas cosas nos pasan a todos.

Manuel dijo...

Diosa de las Tormentas, bienvenida!.

Tu, que eres más antigua que yo, me ayudarás, verdad?

Gracias por venir.

Emilio dijo...

Viajaremos al País Vasco, supongo, aunque el País Vasco está viajando hacia nosotros...vaya representación buena tenemos aquí. Cultura y sensibilidad, parece el título de una pelicula de esas que nos gustan a los miembros de este club...y dos grandes intérpretes en cabecera: Mari Carmen Azcona y Alicia Uriarte.
(Perdona, director, supongo que lo piensas tu también. Que atrayente...un libro de piedra de cincuenta kilometros oculto por el agua del mar...Es bonito. Supongo que está escrito en el lenguaje de Gaia...)

Santiago Solano dijo...

Nos dijeron que lo apócrifo no era verdad, que representaba más la necesidad del hombre de ver lejos, que no estaba allí lo tangible.
Se equivocaban.

Nos lo dijeron y nosotros creímos, ciegos como estábamos, que todo era sencillo, que la esperanza era una lanza posible.
Se equivocaron.

Nos dijeron tantas mentiras que la misma mentira quedó en entredicho.

Pero no era la paloma, ni el vuelo de la paloma, era el norte el que se movía sobre sí mismo. Era el sur quien extendía sus manos de calor para abrazar los hielos que anidan en el corazón.

Así este texto tuyo. Este giro sobre toda la verdad de Elvira, este intento de mostrar la verdad escuálida que sostiene nuestro pensamiento.

No sé lo que estoy diciendo, ¿pero suena bien, no?

Pues eso Manuel, que necesitamos ya esa segunda parte de lo que no se puede nombrar. Quizás ese libro de piedra de un kilómetro. No sé.

Para seguir viviendo, claro.

Manuel dijo...

Querido Santiago: para seguir viviendo claro, necesitamos el Conocimiento. Y esto te valga de respuesta, Emilio.

¿Especulativo?. ¿Científico?. ¿Quienes echan el rasero para medir estas cosas?. Ya sabes que yo soy científico, o al menos eso se supone. Cuando estuve en Machu Pichu, me pregunté tantas cosas!. Cuando vi las Pirámides de Egipto, también, cuando en la montaña he visto ciertos valles sostenidos entre rocas imposibles, eso, ya no me lo he creído con la razón histórica. Y asi podríamos hablar noches enteras.