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miércoles, 28 de octubre de 2009

Tocando el Cielo

No bastaba el cielo espléndido de Cáceres. La luz, que reflejaba en el río y escapaba entre la enramada del soto, no era suficiente.

Mientras tanto, pocos minutos después de nuestra llegada a la casa, ya estaba todo dispuesto, en ese orden improvisado que hace hogar sin darte cuenta. Uno llega y deja su — digamos — tabaco, en algún sitio; y ahí seguirá el resto de los días, sentando plaza.

Y ya, con la noche cumplida, después de la cena, salí a empaparme de estrellas que amenazaban con caerse de un cielo imposible. Y vi que no iba a bastar con esos millones de puntos de luz. Ni con el creciente magnífico que ya dejaba señales inequívocas en el agua.

Fueron otras las cosas que encendieron la estancia. El abrazo de Carlos y sus manos, ¡tan tierra!. Esa mirada de ceguera consciente y ternura insensata en un acta de capitulaciones a través de la cual nos daba su casa.


¿Cómo hubiésemos podido movernos sin las alas que iban dejando risas y canciones?. Sonó Colombia en la fuerza dulce de Juliana, que nos tenía por mostrar cada belleza de su tierra y de su historia.

Y sonó, dulce o más, Brasil, en el alma y los brazos de Bruno, que no había algo que hacer que él no hiciese: si leña, si agua, si risa, si baile. Si mirar..., si callar... Y así, aprendí que todos los brasileños cantan la samba con el mismo tono íntimo, susurrante, cálido. Con ese que nos ayuda a soñar con el Carnaval y tantas otras cosas!.

Ni las llamas de esa chimenea que nos convocaba dieron más luz que ciertas sonrisas de Sara o Gonzalo. Las de cada uno; las de ambos cuando chocaban en sus ojos o sus cuerpos. Y me preguntaba ¿cómo diablos se ha enterado de que faltaba pan, si estaba embobado/a?. Pero sí, se enteraban de todo. Y aún atisbé a Gonzalo bajo los árboles. Creo que buscaba un “Sitio de Poder”. No se, habré de preguntarle.

Hemos llegado a hacernos expertos en recoger aguas residuales del suelo con la mejor de las sonrisas. Y es que, con esta gente al lado, me río yo de los colectores obstruidos. Claro, que así pudimos regresar al placer de la letrina natural y de lavarnos los dientes en plena naturaleza.

Una tarde vi a Sara, como emergiendo entre las zarzas. Venía mojada hasta las rodillas, llena de pinchos, cámara en ristre y con una sonrisa entre los ojos que, esa sí, iluminaba todo el bosque.

Creo que fue después de las primeras 12 ó 18 horas cuando me di cuenta de que algo había cambiado. Miré en todas direcciones; traté de aguzar mis sentidos. No, no los de siempre: los otros. Y no me parecía que hubiese nada raro. Así que me decidí por el silencio. Y entonces si, entonces supe qué era: ¡era Montse!. Nadie lo creería, pero ahora hablaba más despacio, se movía más despacio, abrazaba más despacio. Y, por tanto, brillaba todo el tiempo, y los pies no le llegaban al suelo, y cantaba... Cantaba como los mismos ángeles, hasta el final, hasta que la noche se la llevaba.

A Rosa se la llevó un buen viento. Se la llevó volando sobre el valle. Aquí, en la tierra, ya había cumplido. Así que en Octubre se fue en cuerpo y alma hacia el cielo. Ahora entiendo mejor lo de sus ojos.

Después de ella volaron todos: Sara, Bruno, Montse, Carlos, Gonzalo, Juliana... Todos se fueron al cielo.



¿Yo?. Yo me desnudé sobre una piedra del río helado. No miré si me miraban o si era profundo. Me tiré al agua y nadé hasta quedar detenido en un tronco seco.


19 comentarios:

Anónimo dijo...

!Una ventana abierta al cielo!
!Qué bién, Manuel! !Un salto al aire... libre ! !Un salto adelante!
"...castillos en el aire...y convocar al duende de las cosas..." que dice la canción que acompaña al texto.
Es magnifico para los que se levanten o para los que se acuesten encontrarse con esta entrada...Un grupo de gente intentando escaparse de la tierra y luego quedándose en ella para compartir aventura y estancia. Vamos, que lo has escrito y descrito muy bien...Y a los que estamos sujetos a las circunstancias, siempre nos quedará la alegría de haber volado con vosotros.
Un abrazo.

Port

(Siempre sospeché que la Vida "englobaba" la Literatura y ésta no era algo "seráfico", ajena a la primera. Gracias por confirmarnoslo)

Santiago Solano dijo...

¡Qué bien, Manuel, este reportaje desde los cielos de mi tierra! ¿Sabes que yo nací en un pueblecito de Extremadura? Así que siento sana envidia, por el lugar elegido y por ese parapente. Conociendo a algunos de los participantes seguro que fue algo inolvidable. Ahora sólo queda que un fin de semana os lleve a la casa del pueblo, la de Cáceres, y os cuente el Secreto Maravilloso de Sierra Camello. Ésa excursión también puede dar mucho de sí, sobre todo si nos encontramos por el camino con el Sansón Extremeño, don Diego García de Paredes, ¿sabes?
La aventura, en Extremadura, está servida.
Un abrazo.

Soledad Serrano dijo...

Manuel, qué pena tan grande no haber estado allí. Volar es uno de los sueños de mi vida. Estás cada día mejor haciendo crónicas. Te veo en Oriente Medio en las crónicas de la TVE1. Te quiere siempre, Sol

Montse dijo...

Manuel, cuánta belleza hay en tus palabras, así como en tu forma de contar y de mirar, que vienen a ser lo mismo.
Gracias por esta crónica poética que tan fielmente describe no sólo lo que vivimos y revivimos este fin de semana en el Jerte sino también la grandeza de tu alma sensible.
No se me ocurre ninguna manera mejor de poner en palabras la sensación de amistad, compañía, trascendencia y magia que compartimos.
GRACIAS, AMIGO/S!

PD. Veo también que has redondeado el poema que publicas, ha quedado impresionante. Qué bien escribes, aquí tienes a una incondicional, y hasta ahora discreta, lectora.

Rosa dijo...

No se puede escribir con mas belleza lo que vivimos este fin de semana.
No se puede describir mejor los sentimientos y la magia de apenas unas horas…
Cómo sé que tu mirada va mas allá de lo “real”, no me sorprende tu forma de ver –que dice Montse-, pero sí me sorprende cada día mas tu forma de contar…
Gracias por escribirlo, para que todos los que no estuvieron sean capaces de imaginarlo con esa misma magia y para que todos los que la vivimos, sigamos soñando.

Quedó pendiente volar contigo, para compartir el cielo
Y llevarnos a Sol para verla cumplir uno de sus sueños; pero eso... tan solo queda pendiente.

Alejandro dijo...

Querido Manuel, te agradezco compartas con nosotros esa jornada tan maravillosa llena de naturaleza, de experiencias, de sensaciones. Las estrelas de los cielos de Cáceres, que siempre están despiertas cuando los demás vuelan, cuidaron de que no se te saliera de las faltriqueras la sensibilidad con que viajas siempre. Ha sido un verdadero placer subir al parapente de tu crónica y temblar y sentir y compartir y vivir lo que se divisa desde lo más alto de la buena literatura.

Un abrazo.

Alex

Manuel dijo...

Totalmente de acuerdo contigo, amigo Port.

Si la literatura no es un instrumento para comunicar la vida, poco sentido tendría para mí. Por eso, al escribir recuerdos tan impactantes como los de estos días, mi mayor interés es que en el carro de la narración haya sitio para todos, que cada persona que la lea se sienta en ese ala delta, junto a ese rio o cantando junto a las llamas, con nosotros.

Gracias como siempre por tu cercanía.

Manuel dijo...

Querido Santiago, cuando haya conseguido aprender algo de tu manera de narrar, seguro que me salen mejor estas crónicas que a veces me invento.

Repitiendo palabras que hace poco escribió Emilio: “El hombre es esclavo de sus palabras y...”. O sea, que te apunto en el libro del “debe” un viaje a tus raíces, con Sierra Camello y su Secreto Maravilloso incluído y, por supuesto, con don Diego García de Paredes.

Gracias por tu inteligencia en este trance.

Manuel dijo...

Mi Sol!... Te pongas como te pongas no pienso irme con TV1 a Oriente Medio como no sea a hacer crónicas de buceo. Pero lo que si te aseguro es que volaré contigo sobre el valle del Jerte y nos reiremos del mundo desde allá arriba.

Ya sabes que te quiero. Un beso.

Manuel dijo...

Montsita, cariño, última compañera de cada noche en este fin de semana mágico. 1/7 de culpa de esta crónica es tuya. Yo te daría aún más culpa que esa, pero no puedo restar ni un ápice de responsabilidad al resto de los amigos.

Eso si: mi mejor compañera de cante siempre serás tu.

Un beso muy grande.

Manuel dijo...

Y ni se te ocurra volver a irte al cielo en cuerpo y alma sin mi, eh?.

Tienes razón en eso de mirar de aquella manera. También Santiago ha escrito algo sobre el tema. Cada vez más en estas lides me gusta escuchar, mirar y aprender.

Y contar, creo que cuento con las mismas palabras que el pensamiento fluye.

Gracias por si mi pareja insustituible en todas estas cosas.

Manuel dijo...

Alex, amigo mío, creo que el día en que no te encuentre por mi casa te echaré de menos. De momento lo que tienes que hacer es plantearte acompañarnos al siguiente y ser, junto a nuestra magnífica Sara, nuestro reportero gráfico. ¿de acuerdo?.

Gracias siempre por tus palabras cariñosas. Un abrazo.

Nines dijo...

Los que nos quedamos no pudimos disfrutar del encuentro pero, como dice Rosa, nos has traído a casa con tu hermosa crónica, el cielo desde el Jerte. De verdad que se agradece (muy bonito tu poema -igualmente-).
Gracias Manuel por compartirlo!!.
Un abrazo.

Enrique Gracia Trinidad dijo...

¡Señor, señor! y yo con estos pelos trabajando en Madrid ¡cachis!
Se os quiere.
Enrique

Pepe Ramos dijo...

¡Qué bien os lo habéis pasado, cabrones!

Javier dijo...

Aunque tarde me sumo a la envidia. Por la excursión, por lo escrito,senacional, ... y como Sol, por el vuelo. Pero canalla, esto me demuestra que existen dos tipos de seres humanos, los que sufrimos y los que os lo pasáis pipa. ¡Pero que envídia me ha dado todo!
Pd.-(ya te dije que lo tuyo era el relato pero nadie, ni tú, me hacia caso)
¿Sabes lo que te digo? A partir de ahora me dedico a la petanca.

Javier dijo...

Aunque tarde me sumo a la envidia. Por la excursión, por lo escrito,senacional, ... y como Sol, por el vuelo. Pero canalla, esto me demuestra que existen dos tipos de seres humanos, los que sufrimos y los que os lo pasáis pipa. ¡Pero que envídia me ha dado todo!
Pd.-(ya te dije que lo tuyo era el relato pero nadie, ni tú, me hacia caso)
¿Sabes lo que te digo? A partir de ahora me dedico a la petanca.

Javier dijo...

Aunque tarde me sumo a la envidia. Por la excursión, por lo escrito,senacional, ... y como Sol, por el vuelo. Pero canalla, esto me demuestra que existen dos tipos de seres humanos, los que sufrimos y los que os lo pasáis pipa. ¡Pero que envídia me ha dado todo!
Pd.-(ya te dije que lo tuyo era el relato pero nadie, ni tú, me hacia caso)
¿Sabes lo que te digo? A partir de ahora me dedico a la petanca.

Manuel dijo...

que noooo... Javier. A la "Poesia". A la petanca no: a la "poesía"...

¡Yo que creo que mi mayor libertad es escribir lo que sale de las narices!. Tanto si es poesía, o algo que trata de parecerse a ella, como si es relato, o una aproximación a narrar lo que siento como mejor puedo.

El caso es que sigo necesitando de seres como tu para sentirme vivo. ¿Qué le hago, si soy así de débil?.

Nos vemos en dos semanas como mucho, eh?. Abrazooossss....