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lunes, 12 de abril de 2010

Después del momento...



Después del momento
las mismas señales que dieron la urgencia
se quedan flotando.
Solo se añade un viento de calma.

Perdura indolente entreabierto el escote:
un tacto en el mismo verso;
la música sigue marcando el instante.

El hielo se ahoga en el vaso olvidado...

14 comentarios:

Emilio dijo...

C´est magnifique...Qué gran texto...y tan bien acompañado...Juliette, ah ma cherie...
Oh, capitán, mi capitán...no deje que el hielo se ahogue en el vaso olvidado. Ud. no es de esos. Usted es un rescatador nato de la vida. Como yo, supongo...Qué trabajo, pese a todo, Manuel, nos va a costar irnos algún día...
Un gran abrazo.

La Solateras dijo...

Cuando se derriten los hielos de los vasos olvidados se disuelven con ellos un montón de momentos.

Besos, Manuel.

Rosa dijo...

El hielo no siempre disuelve el momento querida Ana, a veces es espectador celoso del mismo... Ya sabes los matices que tienen los versos.

Manuel, cariño, Juliette Greco solo pone música a una imagen bella y sin duda a un momento. Gracias… y mi beso

Pilar dijo...

Qué sugerente el poema!!
Un beso (aunque me tengas olvidada :P como al vaso) o bueno, ya casi te lo doy en persona!

Manuel dijo...

Emilio, espero y deseo que no llegue nunca ese día en el que os vayais, porque yo necesito cerca a mis amigos.

Asi que sigue practicando el francés (idioma) y canta, canta con Juliette, con Edith, conmigo...

Y léeme y dime qué te parece, para bien o para mal o regular. Pero dime siempre algo.

Un abrazo cercano y estrecho.

Manuel dijo...

Ana, lo que más me gusta de compartir la noche contigo y las copas es que siempre llega la siguiente. Y entre copa y copa, la palabra surge fácil y cercana.

Por eso no habremos de tardar en repetir, ¿verdad?.

A veces se olvida un vaso, o un cigarrillo cansado en el cenicero, porque una nube se nos colgó entre la orejas. Otras, en cambio, el cigarrillo apagado o el hielo hecho agua, han marcado los instantes felices de unos minutos llenos de vida.

Y asi escribimos: tal como nos nace la cosa desde el mismísimo centro.

Un beso.

Manuel dijo...

Rosa, ni a tiiros he conseguido esa versión de "sous le ciel..." con el acordeón... Te juro que lo he intentado, pero el goear no me tiene aprecio últimamente.

Yo me lo pasé bien buscando a tu lado - después de la espuma ( que diría Aute) - aunque no lo consiguiéramos.

Lo de la urgencia, el escote y la música, juro que es real... ;P.

Un beso hasta que vuelvas.

Manuel dijo...

Ay, Pilar!... con la maravilla que has puesto en tu blog...

Ya te daré yo sugerencias este fin de semana, que mira que te gusta poco releer lo que escribes.

Nos vemos ya mismo. Un besazo hasta el viernes.

Emilio dijo...

Querido Manuel...tengo que escribirte otra vez, lo siento...pero es que eso del hielo, lo del vaso, lo de Juliette, lo que dices, lo que está detrás...es perfecto para saber que tenemos una vida en común aunque la vivamos cada uno a nuestra manera...
Y mira, cuando nos vayamos a ese extraño lugar del que nadie puede decir nada ( que broma más cruel la vida...) al fin y al cabo, nos iremos juntos, pequeño tiempo más, pequeño tiempo menos...
Qué pena que no sea verdad la fábula esa que nos contaron...digo yo que no puede ser verdad, más que nada por lo de la resurrección de los cuerpos...Los cuerpos bien vividos fueron y dolidos también.
Un abrazo.

Mari Carmen Azcona dijo...

¡Qué buen rincón para encontrar sosiego tras la jornada!

Una canción que vuela al ritmo del acordeón, un viento de calma, el tacto de los versos...bajo el cielo de París o en cualquier lugar. Es normal que se olvide el vaso, que se ahogue el hielo, que se diluya...y se evapore hasta desaparecer.

Besos y abrazos.

Manuel dijo...

Querido Emilio: la fábula es verdad. ¡Claro que es verdad!.

Lo que pasa es que, como siempre, la herencia más remota del pasado queda envuelta en el velo de los mitos. El papel del viaje iniciático es descubrir el trasfondo del mito en el Universo.

Nuestro buen Santiago lo entendería, seguro: Haces un buen programa informático, un muy buen programa. Luego fabricas una "máscara" para que quien lo haya de ver no se espante; o sea, para que le resulte agradable su utilización. Pasan los años, los siglos, los evos... El buen programa sigue vigente pero no la máscara... Ha cambiado la estética o lo que sea. ¿Tu crees que por destruir esa cubierta se acaba el programa?.

Yo, ciertamente, creo que NO.

Un abrazo desde lo profundo.

Manuel dijo...

Claro que es normal, Mª Carmen... ¡Tu si que sabes!.

Y, por favor, ven a este rincón siempre que quieras un poco de sosiego tras la jornada. Puede que a veces encuentres guerra, pero trataré de que nunca encuentres vulgaridad.

Un beso.

Jesús Arroyo dijo...

Si algo tiene la buena poesía es que se lee infinitas veces. "Despues del momento..." de lectura, quiero otro momento para la misma lección.
Saludos.

Manuel dijo...

Gracias Jesús, y bienvenido a mi blog. Es un placer tenerte por aqui.