Escribir es un trabajo que se mete a contrapelo entre los dientes; tan ingrato, que persigues el remedio que te salve de unos versos mal medidos, sin lograrlo casi nunca.
Escribir es mal negocio. Te levantes muy temprano o te acuestes con el día, nunca llegas a cuajar media jornada que te alcance para hacer un equilibrio entre el hambre y la taberna.
Y lo malo de este juego sin remedio, es la droga que llevamos en los genes: no es posible que nos deje ni dejarlo.
Solo, a veces, la fortuna te sonríe cuando aquello que deseaste que dijeran las palabras que has escrito es, justo, lo que tú querías decir.
No es normal que uno tarde dos semanas en volver cuando ya ha regresado. Pero a veces sucede. La arena de coral se mete en los ojos y no te deja ver: cuesta regresar, siempre cuesta. Puede que cada vez más.
Esta vez he vuelto de espaldas, con la vista puesta en otro lugar, más allá aún. Pero eso, con suerte, será materia de otra crónica. Ahora me toca decir cómo fue. Fue hermoso, quizá más de lo que pudiera haber pensado. Puede que lo más hermoso que haya visto hasta ahora bajo el agua.
Porque tratar de relatar aquí lo que es Thailandia en la superficie, me parece presuntuoso. Yo lo definiría como una explosión de agua y selva, sin límites, sin agresividad. Uno no se siente ni pequeño ni grande; creo que o te sientes fuera o estás dentro.
Y lo mismo ocurre en la vida de la ciudad. Lo que hemos visto está puesto al servicio del que puede pagar. Se paga poco y la oferta es abundante. No voy a ser prolijo en el tema de la prostitución porque, aunque la intuyes, no la he vivido. Salas de masajes puerta si puerta no, posiblemente sin que incluyan prostitución.
Colores, como siempre intensos. Y altarcitos colocados por doquier en honor del reyezuelo del país. Es una especie de autoculto narcisista de este nonagenario personaje que, como otro Franco, pero más, no está dispuesto a dejar por las buenas que el país se haga adulto.
Bajo el agua las cosas se ven más grandes: eso lo sabemos todos. Pero en estas aguas hemos alcanzado cotas de visibilidad increíbles (me refiero a metros en vertical). Ha sido un placer inmenso ver desde la superficie fondos a más de 30 metros de profundidad y, sobre todo, admirar desde esa perspectiva las formaciones rocosas que componen la geografía marina de esa zona. Grandes rocas de perfiles suaves, imponentes, con una explosión de vida albergada entre sus grietas. Desde lo más grande, las Mantas Gigantes, a lo más pequeño, un diminuto Nudibranquio, os dejo aquí la muestra para que podáis disfrutar de la belleza como nosotros lo hemos hecho. “Richelieu Rock” es, creo, la zona de buceo más espectacular que he visto hasta ahora.
Las historias de a bordo tenían que ser el aderezo indispensable de estos días. Todos nuestros entrañables marineros, los que desde la mañana a la noche nos han ayudado sin dejar de sonreír. Nuestros guías: “J.”, discreto biólogo que nos llevó de la mano en todas las inmersiones. “A.”, una dulzura inglesa enamorada de “J.” (y viceversa). Parece que las normas de la casa no permiten parejas en el barco, así que probablemente no volverá a bucear juntos. “R.”, un híbrido franco-español y algunas cosas más, que nos contó historias espeluznantes sobre las cárceles tailandesas: una especie de Rambo con el corazón tierno.
Día a día, noche tras noche, hemos tejido una nueva aventura inolvidable que ya ha quedado atrás. Como cada año, ahora queda la siguiente…
Espero estar aquí para contarla. De momento os dejo un beso lleno de vida para quienes quieran recogerlo. Os lo dejo en esta víspera de Nochebuena con mis mejores deseos de que cualquier tipo de rencor, de debilidad, de desconfianza o de tristeza, se diluya como lo haría una simple gota de agua en la inmensidad de aquellos mares.
Comienza de nuevo el rito: listas, maletas, equipaje… Otra vez la ilusión en bandolera para saltar al otro lado del mundo.
Más de 9 meses de gestación, entre idas y venidas, convocatorias, pasajes, gente que se suma y otra que se resta. Y, por fin es una realidad.
Esta vez la cosa se pone desapacible, porque hay que estar en Barajas sobre las 3 de la mañana. Salimos a las 6 hacia Ámsterdam. ¡Menudo viaje!. Yo no quiero ir a Ámsterdam. Y no es que me importe ir allí, no: es que mi objetivo está un poco más lejos. ¿Cuánto más lejos?.
Veamos: Llegaremos allí y esperaremos a que un monótono altavoz escondido nos diga que nos vayamos a algún lugar de aquel aeropuerto, tan inhóspito como todos los demás. Y montaremos en otro avión, esta vez de otra compañía, de las líneas malayas, creo, para irnos un poco más hacia el Este. Esta vez hasta Kuala Lumpur. ¡Así que no os cuento!. Pasaremos media vida dormitando en nuestro asiento del avión, entre películas de dudosa calidad, comida más dudosa aún y sueños benéficos que nos hagan más cortas esas muchas horas atravesando Europa y Asia en dirección al sol naciente que se estrella rápidamente contra nuestros ojos.
Vamos a ver otra zona del océano, con las mismas rocas, los mismos peces, quizá otros tiburones que deseamos fervientemente encontrar. Bichitos pequeños a los que fotografiar. Otros días paraconvivir a bordo de un nuevo barco. Todo es igual que otras veces, pero es distinto. Ese es el juego. el agua será salada, como siempre; la profundidad más o menos, pero eso tampoco es novedad. Puede que el paisaje submarino sea muy parecido a tantos otros. En el fondo, creo, lo que buscamos es un nuevo espacio donde convivir, quizá la emoción de alguna cosa que no hayamos visto. Pero, sobre todo, deseamos ir al encuentro con un mundo que se mueve más allá de nuestra frontera cotidiana.
Esta vez en Thailandia.
Ya os contaré el resultado cuando regresemos. Espero que haya algún episodio emocionante, de esos de corrientes marinas que nos arrastran lejos de los barcos, tiburones asesinos cuyas fauces amenazantes se ciernen cerca de nuestras máscaras de buceo; abismos profundos que descendemos a riesgo de que el aire se acabe en lo más hondo y quedemos atrapados en un laberinto de sirenas y caballitos de mar risueños…
Se arruga un poco más bajo la jaima al borde del desierto. Veinticinco años es mucho. Es mucho hasta para alguien acostumbrado por raza, por pobre, por costumbre… a esperar.
La única cabra que pudo atesorar, era ordeñada cada día con ternura, cuidando que ese maná prodigioso que salía de sus ubres, llegase a la boca salvadora de su nieto Rashid.
La madre de Rashid se afana en la promesa de una huerta exigua.
Y todos miran al norte, hacia ese mañana de promesa más allá del desierto, por encima del invasor.
Un golpe seco, apenas diferente del ruido que hace un leño al caer, le saca brutalmente de sus recuerdos. Ahora, una flor que se ensancha va tiñendo la túnica que fue nieve en la noche del sahara.
Fuera, el estruendo crece, se hace atronador, se aleja poco a poco, dulcemente…
Mientras hablas las cosas se suceden sin descanso: se enredan las visiones del presente entre tus senos las pastillas adecuadas para el caso, con tu boca.
Una araña descuida su tarea y se empeña en remendar tus ojos somnolientos. La música termina, te abandonas en un mundo olvidado, sin puentes levadizos inútiles por falta de demanda.
Entonces el día precipita tinieblas en tus ojos, te envuelves en un manto impenetrable de distancia. Dejas que el cuerpo ya sin senos, ni boca, ni deseo que lo haga utilizable, se deslice hasta adquirir la posición horizontal.
Construyes este sueño de derrota, de entrañas que atestiguan tu ser irreductible ..........................más allá de la piel.
Ni un signo milagroso en las heridas.
Todo quedó rasgado en una noche de dolor sin promesa de futuro.
Desnudo de la huella de tu mano, recogiendo el aliento de tu voz en la garganta, que deja la orfandad de un silencio imperfecto cargado de un discurso trasnochado,
me abandono y ya no creo en la fuerza desteñida de tus ojos,
.................................ni en las mariposas.
Mis amigos Ana Montojo y Luis Miguel Rodriguez, nos hicieron pasar este viernes, 15 de Octubre, un rato inolvidable con sus poemas.
Ahí va una muestra.
martes, 5 de octubre de 2010
Esto está dedicado a una persona muy valiente: Si ha de ser así, sé bienvenida, como en este nacimiento de agua que muestra la imagen que un día te tomé.
Escena tórrida en blues. Calor aún del verano que no se ha ido. Puede ocurrir en cualquier apartamento de un barrio urbano, cercano al mar, siempre que tenga cerca un bar abierto a media noche. O a la vuelta de la esquina, sea donde sea.
Ella, la mujer, sentada frente a la ventana que da al mar, acaricia lenta sus cabellos, ausente, con sonrisa marina, mientras la luna inunda estancia y mar con el juego de la plata, del misterio esquivo de las sombras, de la brisa y los fantasmas.
La mujer se mueve, apenas inicia el escorzo de su cuerpo, inclinado ahora más, hacia el mar, y permite, con un juego de sutil coquetería, que la luz de la luna acaricie sus ojos, y sus labios, y los senos que bajo la fina camisa vibran en el placer de esa noche.
Y suave, hunde sus dedos en la humedad del sexo hambriento. Brillan los dientes en la noche clara y como alas extiende los brazos para escribir en ella, con la tinta de su adentro:
"Si me regalas una poesía en la noche abierta, mi alma te dirá que te estoy amando".
lunes, 30 de agosto de 2010
Es tiempo de hacer maletas y decir adios a algunas cosas. Tanto como es tiempo de bienvenidas, abrazos y ¿cómo te ha ido?. Es el tiempo de volver, a todo: al trabajo, a las colecciones de Planeta de Agostini, a "este año me apunto a Inglés y a la piscina. Hasta tiempo de planificar los próximos libros para leer y los encuentros con amigos que hace tanto no vemos. Es el tiempo de planificar viajes futuros que nunca hicimos - y quizá nunca hagamos -. Es, en fin, Septiembre. El mes mágico por excelencia.
Este es el mes de la Luna de Marte, como Agosto lo fue de la Luna de Venus (maldito quien no encontró el amor en Agosto). Es el mes de la lucha, de la victoria o la derrota: así nos vaya. El de cortarse - por fin - el pelo y escuchar buen jazz en la terraza de casa, si pudiera ser acompañado de buenos amigos.
¿Quien dijo que nos habíamos ido?. ¿Cómo irse a ningún sitio si es ahora cuando empieza lo bueno?. Quedaron pendientes tantas cosas que puede que no se sepa por donde empezar. Pero tranquilos... el tiempo tiene respuesta para todo y, si algo nos sobra, es tiempo.
Dejo este poema, muy en consonancia, salvando las distancias de calidad, con la última entrada de Solateras.. Estaba en mi escritorio hace ya algún tiempo, esperando su pistoletazo de salida. Ahi va: sed benévolos con él. La culpa de sus errores es solo mía. Sus versos le son una carga pesada según se mire, puesto que me sirvieron de alivio para la añoranza. Alguien debe cargar con las culpas que se vomitan.
Por lo demás, aqui estoy, aqui estamos mis palabras, mis músicas y mis fotos (puesta de sol en la Azohía, regresando de bucear, un día cualquiera de finales de Agosto).
Nos enseñaron a morir de libertad con un puñal entre las alas.
Luego aprendimos practicando suicidios con el sexo en el papel estelar, y la conciencia de telón de fondo.
Seguimos estudiando con ahínco la estructura de rejas más robustas que aislasen nuestra casa de ladrones. Un amuleto para el éxito y la mejor sonrisa del mercado.
Llegamos a saber, puede que tarde, que una cosa es jugar con los amigos, morirse de la risa. Pero otra es sucumbir a la nostalgia, cuando todos los trenes se han marchado, cuando el timbre no suena y todos han cambiado de teléfono.
En un sentido estricto, todos somos egocéntricos. Esto se debe a que el centro de nuestro cosmos siempre es un YO, un ego. Se trata de algo física y mentalmente insoslayable. Desde el momento en que existe autoconciencia hay, además, conciencia del otro, y por tanto el agente y paciente consciente de serlo lo es de los demás agentes y pacientes, a los que atribuye esa misma consciencia de sí, y adquiere una segunda naturaleza de actor, que le sirve para representar uno o varios papeles ante los demás constituidos en público y juez de su obrar en el mundo y en la sociedad que con su mutua interacción forman.
Por lo que sabemos, el egocéntrico y en consecuencia (paradójicamente) social ser humano, es el único animal que ha logrado un nivel de consciencia de sí tal que le permite desarrollar una sofisticada teoría de la mente, y crear a su través un mapa mental amplio y profundo de la sociedad en la que vive. Acostumbrados (evolutivamente) a vivir en sociedades pequeñas de cazadores-recolectores, queremos ponerle cara a todo, y nuestro natural egocentrismo deriva con facilidad en etnocentrismo, una vez surgida y evolucionada en apenas unas decenas de miles de años la cultura. Nuestra mente primitiva se comunica con otras mentes a gran distancia, a través de imágenes y sonidos que la tecnología transporta, e incluso podemos desplazarnos por el espacio a gran velocidad nosotros mismos, con vehículos antes impensables, pero en el más profundo de los sentidos seguimos anclados al terruño y a la tribu, y proyectamos nuestra avidez de ellos en diversos (y tantas veces espurios) sucedáneos. El Yo es el centro en torno al cual gira la frenética actividad social de nuestras vidas, e indiferenciándonos, esto es, anulando dicho yo y la individualidad que representa, sólo lograríamos disolver la comunidad que el contrato social natural humano fue creando, mientras se escribía en nuestro genes y nuestras costumbres, a lo largo de una dilatada evolución de cientos de miles de años. Pero el Yo y su carácter central no son solo una bendición. Nuestro natural egocentrismo puede hipertrofiarse hasta degenerar en una obsesión egocéntrica (lo que se conoce como egocentrismo en el lenguaje corriente).¿Es. nuestra centralidad, algo meramente subjetivo, una ilusión del usuario -como apuntan algunos filósofos de la mente- o disponemos de un gran poder sobre el medio constituido por la naturaleza y los otros, y sobre nuestro propio comportamiento? ¿En qué somos libres? ¿Acaba nuestra libertad dónde empieza la del otro? ¿Hasta qué punto debemos preocuparnos por las consecuencias de cada una de nuestras acciones pasadas y presentes y atribuir una intencionalidad centrada en nosotros a las acciones de los demás, calcular conscientemente cada pro y contra y cada beneficio y coste en el trato social? ¿No es mejor fluir, dejando a la propia naturaleza intuitiva expresarse por sobre la estrecha racionalidad? El Yo hipertrofiado es sin ningún género de dudas una maldición.Mark R. Leary, uno de los más prestigiosos psicólogos sociales de nuestro tiempo, ha reflexionado, investigado y escrito sobre la maldición que el Yo puede representar. Su perspectiva ha sido fundamentalmente evolucionista, ya que considera que las claves de nuestros modernos comportamientos sociales se encuentran en los medios sociales y naturales en los que evolucionó nuestra especie. CUESTIONES: 1 .- ¿Por qué es el yo una maldición?
Las formas en que la gente piensa acerca de sí misma y se “habla” a sí misma en su propia mente crean una gran cantidad de sufrimiento innecesario y de infelicidad. Por ejemplo, la gente reproduce acontecimientos de su pasado y se preocupa por acontecimientos futuros, aun cuando hacerlo no sirva a ningún propósito útil. Por supuesto, la capacidad para pensar sobre el pasado y el futuro puede ser útil a veces, pero todo el mundo la exagera, generando una gran cantidad de estrés e infelicidad no relacionadas con la calidad real de sus vidas. De igual forma, las evaluaciones mentales que hacen las personas de sí mismas crean una serie de problemas, y sus esfuerzos por defender sus egos pueden conducirles a conductas inadaptadas y dañar sus relaciones con otras personas. Además, los esfuerzos que hacen la gente para proyectar ciertas imágenes de sí mismos en los otros les pueden llevar a comportarse peligrosamente. En resumen, aunque la capacidad de pensar centrado en el yo es esencial, crea asimismo muchos problemas en la vida cotidiana de las personas. 2 .- ¿Por qué considera nuestra propia conciencia más profunda que la de los simios, e incluso que la de los neandertales? La autoconciencia nos permite hacer varias cosas: pensar en nosotros mismos en el pasado y en el futuro, construir una identidad, autoevaluarnos desde una perspectiva cultural y a menudo con criterios arbitrarios, e imaginar lo que otras personas están pensando de nosotros. Aunque los grandes simios puedan hacer algunas de estas cosas (algunos pueden pensar en un futuro cercano e inferir las intenciones de los demás), las investigaciones sugieren que no las hacen tan bien como las hacen los seres humanos. Dicho de otra manera, tenemos una mayor capacidad para pensar sobre nosotros mismos. En cuanto a los hombres prehistóricos, incluyendo a los neandertales, los seres humanos con un yo moderno dejaron signos de que eran capaces de pensar sobre sí mismos. Construyeron estructuras, barcos, y herramientas que reflejan una planificación a largo plazo (es decir, pensamiento en uno mismo en un futuro lejano), llevaban adornos corporales (pintura corporal, joyas, símbolos de estatus), lo que demuestra que podían imaginar cómo eran vistos por los otros y manejar sus impresiones para crear identidades sociales deseadas, tenían elaborados enterramientos que apuntan a que podían imaginarse a sí mismos en una vida futura, y establecieron sistemas sociales y culturales que indican un esfuerzo consciente para coordinar grandes grupos de personas y mejorar la vida en el futuro. Los hombres de Neandertal y otros pre-humanos mostraron las primeras manifestaciones de estas consecuencias de la autoconciencia, pero no es hasta que los seres humanos modernos llegaron a la “gran explosión cultural”, hace entre60.000-40.000 años, que vemos fuertes indicios del apogeo de la autoconciencia.
3 .- ¿Por qué nuestra autoestima y nuestro estado de ánimo dependen tanto de la aprobación de los demás? ¿Cómo lo explica esto en términos evolucionistas? La autoestima parece ser parte de un sistema que monitorea y responde al grado en que la gente es valorada y aceptada o bien desvalorizada y rechazada por los otros. En particular, la autoestima es esencialmente una reacción interna que nos dice cuán aceptables somos para los demás.Este sistema puede haber evolucionado para ayudar a las personas a evitar el rechazo social que, durante la mayor parte de la evolución humana, habría comprometido enormemente la capacidad de la gente para sobrevivir y reproducirse. Cuando las personas hacen cosas aparentemente motivadas por la mejora de su autoestima, suelen hacer cosas que los hagan más aceptables para los demás. 4 .- ¿En qué sentido es el hombre un animal social? ¿Cómo resolver la tensión fundamental entre nuestra individualidad y las tendencias de grupo? Fundamentalmente, los seres humanos evolucionaron como animales sociales porque no podían sobrevivir y prosperar por sí mismos durante la historia evolutiva. Los seres humanos son animales relativamente indefensos, sin colmillos, garras, fuerza bruta, o velocidad, y unos seres humanos así de solitarios en la sabana africana (donde acaeció la mayor parte de la evolución) habrían sido incapaces de sobrevivir y reproducirse. Sin embargo, mediante la formación de relaciones de apoyo y viviendo en grupos, las personas podían confiar unas en otras para protegerse, compartir alimentos, y sacar adelante a la descendencia, y muchos aspectos de la naturaleza humana evolucionaron porque hicieron posible la vida en sociedad. Por supuesto, vivir en grupo también tiene desventajas. La gente tendrá conflictos, podrá ser dominada o engañada por otros miembros del grupo, podrán cogerse enfermedades de los demás, y así sucesivamente. Así, las personas deben encontrar un equilibrio entre las ventajas y las desventajas de vivir en grupo, y la evolución también ayudó un poco en ese sentido. Pero siempre habrá una tensión porque la gente puede ser tanto ayudada como herida por los demás. 5 .- ¿Qué importancia tienen en su opinión, las contribuciones de la sociobiología, la etología humana y la psicología evolucionista para comprender la naturaleza de nuestra mente y nuestro comportamiento? Excepcionalmente importantes. Durante la mayor parte de la evolución humana (alrededor de 6 millones de años desde que compartimos un ancestro común con los chimpancés), vivimos como animales sin sociedades, culturas, o la moderna autoconciencia, y la naturaleza humana fue formada por la evolución para promover la supervivencia y la reproducción. Sólo en los últimos 40-60,000 años hemos tenido cultura, y sólo en los últimos 10.000 años hemos tenido agricultura y comunidades sedentarias. Así que, como muchos autores han señalado, estamos viviendo en las condiciones modernas con el mismo cerebro, esencialmente, que el de quienes vivieron en la edad de piedra. Por supuesto, hemos creado unas condiciones de vida muy diferentes de aquellas bajo las cuales los seres humanos evolucionaron, pero nuestra naturaleza es fundamentalmente la misma, así que para entender el comportamiento humano plenamente, debemos considerar nuestra naturaleza evolucionada. La cultura ha creado muchos cambios en el comportamiento humano, pero aquellos se han añadido a nuestra naturaleza biológica básica. Los seres humanos son muy buenos aprendiendo y adaptándose a partir de la experiencia, y hemos creado algunas innovaciones culturales notables, pero seguimos siendo producto de nuestro pasado evolutivo. 6 .- ¿Cuáles son los principales métodos de investigación de la conducta humana? En realidad, hay demasiados para describirlos. Los científicos del comportamiento se basan en una amplia variedad de métodos para estudiar las bases fisiológicas y neurológicas del comportamiento, del desarrollo psicológico, del pensamiento y de la toma de decisiones (cognición), de las emociones, las interacciones sociales, las influencias culturales, y así sucesivamente. No sabría por dónde empezar a describir todos estos métodos 7 .- ¿En qué está trabajando ahora? Varias cosas:
(1) Los procesos implicados en cómo la gente maneja las impresiones que tienen los otros de ellos (es decir, la auto-presentación o manejo de la impresión) (2) Las reacciones emocionales y de comportamiento al rechazo interpersonal (3) La auto-compasión (el tratarse amablemente a uno mismo cuando las cosas van mal) (4) Los efectos negativos de la auto-conciencia y la auto-evaluación y la manera de reducirlos.
Este es mi homenaje a alguien muy especial. Casi 45 años más tarde, ahí seguimos, después de haber pasado varias vidas y esperar con ilusión las que nos queden. Escrito con sus propias palabras, porque siempre es bueno hacer memoria
Cuando éramos más jóvenes construimos la vida con música de fondo. Compartimos una novia y también confesamos juntos nuestros pecados.
Cuando éramos más jóvenes el tiempo de vivir se nos gastaba entre vinos peleones y promesas de un siempre fiel, sin avalista, y de un ahora, en el que amigo era más que todo y algo así como nada.
Cuando éramos más jóvenes no siempre supimos elegir, pero elegimos las noches en color y las canciones con que ahuyentábamos el miedo.
Luego colgamos adornos brillantes que fueron demostrando al calendario que existen agujeros en el alma y otros vacíos que nunca se llenan.
Supimos que el amor no es para siempre; que Dios se parece mucho a una tarde de libro y soledad, y que los actos son como el recibo del gas: se pagan.
Y, sin más referencia, ........se nos pasó la vida.
Hoy - 6 de Julio - se cumple el 103 aniversario del nacimiento de Magdalena Carmen Frida Khalo.Ella no necesita de mi presentación. Pero yo os dejo aquí un pequeño homenaje a su figura.
Se me dio el don de la orfandad para contar versos y lágrimas.
Atravesé el tiempo pregonando la culpa de todos los nombres malditos; los nombres que no me ayudaron los que aguantaron mi mirada sin piedad ante la angustia de no creer en Dios.
Cuando me siento atormentado esgrimo la sonrisa fácil: ojos rasgados, boca contraída.
Pero si ya no lloro no es por haber absuelto soledades, ni por andar en el olvido. Cuando el ánimo se seca es solo por no encontrar medio para la esperanza.
Y entonces, como única salida me entrego a la tarea de saber, de escribir, de ser lo único cierto en este engaño donde el amor no cabe y solo los listos sobreviven.
Llevo doce noches en vela tratando de verte más allá del negro de tu sombra. Y el día te devuelve como muralla altiva; soberbia, indiferente, ..............mágica.
Llevo desde el viernes intentando pintarte y el color se atraganta entre mis ojos. Cambias tanto que dudo si eres sabia, si callas un sueño eterno o si lloras desde tu cresta hirsuta.
Y ahora vuelo sobre el océano vegetal que nos separa, te abrazo en la madrugada, desnudo. Hago las maletas y prometo regresar.
No siempre sabio, sin ser tu dueño, seguiré mirando hasta desvelar, piedra a piedra, el antiguo secreto de tu fuerza.
El tiempo sopla una lluvia intensa de despedidas y billetes de metro que teje el desencuentro minucioso de un ser agonizando, masacrado por la ruina inminente.
Busca, desesperado entre basuras, la prenda soñada. Símbolo del rescate, de una locura colgada en el puente de todo este desorden que lo entierra y no llega a comprender.
Yo soy mi propio público; asido a mi soledad indecente, crecido como huérfano entre vómitos de alcohol y tabaco y alguna otra vileza.